Saturada
Saturada de mi trabajo de historia. Ese que todavía no he acabado. No puedo. Saturada del de Ciencias, que sigue con la etiqueta de "proyecto".
Saturada de los anuncios de la televisión, de los reportajes del corazón, de la basura en hora punta, de las mujeres que sacuden las alfombras cuando mi ropa interior está en el balcón tan ricamente, de los momentos en los que me digo : -es tarde, para no variar, de las horas muertas ante una pared desnuda, de las colonias en los ascensores, de las madres que están de pierna montada en las cafeterías mientras sus retoños gritan, dan patadas o incluso, en el menor de los casos, se parten la crisma. Les da igual.
Harta de recorrer cada día el mismo trayecto: las mismas piedras de mierda, llenas de limo, que reemplazan a las antiguas, vendidas por el ayuntamiento o puestas en la huerta de alguno de sus "cultísimos" concejales ; la misma gente con sus caras aburridas y escrutadoras: sólo les interesa ver qué llevas puesto, si te has peinado o si saludas o no . Que les jodan.
Hasta las narices del cuerpo de élite de marujas ( las más viejas dejan paso a las jóvenes ) que cotillean sin descanso con el culo en la acera. Cómo si no tuviera cada uno suficiente con lo suyo . Zorras.
Llenísima de enfadarme conmigo misma por perder el tiempo reflexionando con la mirada puesta en la "calle". Sé que no puedo cambiar el mundo.
Hasta los cojones de mi dolor de cabeza nocturno ( hace 18 horas que me levanté. Cojonudo.); de mi indecisión a la hora de irme para cama y de tener un trabajo de mierda (dos) sin acabar. Me duelen los párpados y me pesan los pendientes.
Por todo ello, me voy a servir algo . Un brindis . Con la copa bien en lo alto.
-Qué os den y hasta mañana!
Todavía no podéis romper mis sueños...
Saturada de los anuncios de la televisión, de los reportajes del corazón, de la basura en hora punta, de las mujeres que sacuden las alfombras cuando mi ropa interior está en el balcón tan ricamente, de los momentos en los que me digo : -es tarde, para no variar, de las horas muertas ante una pared desnuda, de las colonias en los ascensores, de las madres que están de pierna montada en las cafeterías mientras sus retoños gritan, dan patadas o incluso, en el menor de los casos, se parten la crisma. Les da igual.
Harta de recorrer cada día el mismo trayecto: las mismas piedras de mierda, llenas de limo, que reemplazan a las antiguas, vendidas por el ayuntamiento o puestas en la huerta de alguno de sus "cultísimos" concejales ; la misma gente con sus caras aburridas y escrutadoras: sólo les interesa ver qué llevas puesto, si te has peinado o si saludas o no . Que les jodan.
Hasta las narices del cuerpo de élite de marujas ( las más viejas dejan paso a las jóvenes ) que cotillean sin descanso con el culo en la acera. Cómo si no tuviera cada uno suficiente con lo suyo . Zorras.
Llenísima de enfadarme conmigo misma por perder el tiempo reflexionando con la mirada puesta en la "calle". Sé que no puedo cambiar el mundo.
Hasta los cojones de mi dolor de cabeza nocturno ( hace 18 horas que me levanté. Cojonudo.); de mi indecisión a la hora de irme para cama y de tener un trabajo de mierda (dos) sin acabar. Me duelen los párpados y me pesan los pendientes.
Por todo ello, me voy a servir algo . Un brindis . Con la copa bien en lo alto.
-Qué os den y hasta mañana!
Todavía no podéis romper mis sueños...

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