Desde lo más profundo del muro de las lamentaciones
De noche, en la más profunda oscuridad de un balcón, escribo con las manos todavía llenas de hollín. Intento encontrar la pista de la poesía. El aire es frío y acaricia mis piernas. A lo lejos oigo unas campanas y el murmullo de la gente en una ventana próxima. Ajeno a mí, como siempre. De frente, una construcción famosa con luces indirectas. Reclino la cabeza hacia atrás tratando de conseguir una postura que me envada lo máximo. Necesito recuperar los archivos de mi interior, quizá aparezcan esta noche, aunque no lo tengo muy claro. Nunca lo se. No es de extrañar.
Los minutos danzan en un vals eterno marcando mi vida, para lo visible y lo invisible. Me duele que sea así, como tantas cosas.
Un grillo. La conciencia. Ahí, en la inmensidad del vacío que se extiende bajo mi cuerpo. Dime algo. Es importante. Es relevante. LO NECESITO!
Una estrella, dos estrellas, tres estrellas .... y así, continúa el baile hacia ningún lugar.
Los minutos danzan en un vals eterno marcando mi vida, para lo visible y lo invisible. Me duele que sea así, como tantas cosas.
Un grillo. La conciencia. Ahí, en la inmensidad del vacío que se extiende bajo mi cuerpo. Dime algo. Es importante. Es relevante. LO NECESITO!
Una estrella, dos estrellas, tres estrellas .... y así, continúa el baile hacia ningún lugar.

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